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La Montanera, el parque natural del cerdo ibérico

montanera del cerdo ibérico

Hablar de montanera es hablar de aire libre, de alimentación natural, de libertad de movimiento… es hablar de las condiciones ideales en las que se produce la última fase de engorde los cerdos ibéricos. Y ahora es el momento de hablar de ella, porque el inicio de la montanera está marcado por la entrada del otoño, las lluvias y, fundamentalmente, por la maduración de la bellota y su caída del árbol. Esta fase tan decisiva en la crianza del cerdo ibérico finaliza entre febrero y marzo, según hayan transcurrido las condiciones climáticas y la evolución en el peso de los animales.

En concreto, los cerdos ibéricos de Ibéricos Alhándiga disfrutan de la naturaleza desde mediados de octubre y así permanecerán aproximadamente hasta febrero.

¡Esperamos una gran montanera!

montanera del cerdo ibérico

En la montanera, los cerdos ibéricos pastan libremente por el campo alimentándose de recursos naturales como bellotas, raíces, brotes tiernos, setas, hierba fresca u otros frutos maduros recién caídos de los árboles, especialmente de encina, alcornoque y roble o quejigo.

Esta época es esencial para la calidad de nuestros productos. Los cerdos ibéricos adquieren las grasas suficientes para su engorde, pero, además, se complementa con un ejercicio diario muy saludable para sus músculos, campan a sus anchas y recorren cada día largas distancias, unos 10 kilómetros, lo que repercute en la calidad de sus carnes.

Nuestros cerdos ibéricos disponen de un magnífico entorno para su desarrollo, que se extiende a lo largo y ancho de más de 4.000 hectáreas de campo en Salamanca, Zamora y Ciudad Real, con abundancia de recursos naturales para alimentarse. Varias fincas en las que ofrecemos a los cerdos ibéricos un espacio respetuoso con su esencia y con el medio ambiente, con una extensión de algo más de 2 hectáreas por cerdo.

¿Cómo afecta la montanera a la calidad del cerdo ibérico?

La textura y el sabor de nuestros productos ibéricos están directamente relacionados con la adecuada alimentación del animal en la montanera, gracias a la cual obtendremos jamones, paletas y embutidos con excelentes características organolépticas, en cuanto a contenido en grasas buenas para la salud cardiovascular, y aporte de proteínas, vitaminas, y minerales como fósforo, zinc, calcio, hierro, potasio y magnesio.

Las piaras de cerdos destinados a la montanera, en Ibéricos Alhándiga, inician esta etapa con un peso aproximado de 90 kilos y a lo largo de los meses alcanzan hasta los 170 kilos.​ La actual normativa exige que los cerdos de bellota engorden al menos 45 kilos durante la montanera, en la que deben permanecer como poco 60 días.

bellota

¿Qué tiene la bellota que a los cerdos enamora?

La bellota es la reina en la dieta del cerdo ibérico, su fruto más preciado; le aporta energía que pausadamente se va transformando en grasa saludable, aderezada con el aroma que aportan las hierbas frescas que complementan su alimentación. Gracias al alto contenido en ácido oleico de la bellota, más de 60%, los jamones que obtendremos de estos cerdos ibéricos no solo tienen un sabor y aroma únicos, sino que, además, son buenos para nuestra salud. El ácido oleico protege el sistema cardiovascular humano, contrarrestado el colesterol malo y reduciendo la tensión arterial. Las propias características y genética del cerdo ibérico hacen que este ácido oleico se infiltre convenientemente en los músculos del animal.

Los cerdos tienen un gran olfato y las localizan con facilidad en el suelo, incluso, distinguen las bellotas más dulces de las más amargas y saben perfectamente lo que se llevan a la boca. Cada cerdo suele consumir una media de 10-11 kilos de bellota al día, más unos 5 kilos de hierba como acompañamiento.

montanera del cerdo ibérico

Este ‘acompañamiento’ de hierbas y otros pastos naturales es igualmente relevante para la correcta alimentación de los cerdos ibéricos, para hidratarse, ya que la bellota es más seca. Además, las hierbas son fuente de antioxidantes muy beneficiosos para la grasa del jamón.

De hecho, la abundancia de lluvias, antes y durante la montanera, es determinante en la floración de la bellota y el crecimiento de esta hierba como alimento. Pero también para que se forme un manto natural sobre la tierra, que conserva y proteje las bellotas maduras de las heladas propias de los meses invernales.